Arde Galicia y una buena parte de España, por los cuatro costados

Interfecto -Nerón- la afición al fuego: lo que no se soluciona con las máquinas, con las hoces o con las antiguas azadas, y que al aparecer nos estorba, se arregla con un brutal incendio. A pesar de que el incendiario Nerón ha muerto hace cientos de años, los actuales moradores de esta España sumidos  en una profunda crisis económica, y de valorase en lo que respecta a nuestra riqueza natural destruida por algunos que han heredado, de este incendiario la afición al fuego, queman sin el mas mínimo pudor, a la vez el futuro de nuestros hijos.

Uno de estos clamorosos incendios en las famosas fragas de Eume, casi con toda seguridad intencionada y ejecutado por algún insensato,  nos demuestra que pocos somos los que amamos a Galicia, a pesar de los llamativos eslóganes que a diario escuchamos en la TVG “vivamos como Galegos“. De todo esto se desprende que priman aquí los intereses de cada cual; lo común en  este pueblo es aleatorio. Los daños del fuego son tan cuantiosos, que se resienten todo tipo de animales terrestres y acuáticos. Los residuos de las quemas afectan a todo tipo de peces. Quemar el monte, además de los daños que hemos citado, es quemar a la vez el futuro de los ecosistemas. Conservar, el patrimonio natural que tenemos, pasa necesariamente por el aporte de presupuestos adecuados, siempre con el consenso de la gente cercana a lo rural.

Las áreas que pertenecen a la Red Natura, o Reservas de la Biosfera no deben excluir en ningún caso a los campesinos ni recortarles  derechos en las labores cotidianas agrarias. El cuidado, el respecto a la organización del territorio y las normas establecidas, a de tenerse en cuenta por parte de todos, siempre y cuando no sean descabelladas, y las cuales afecten a intereses comunes. Dicho esto, lo coherente es la reclamación a quienes actúen negligentemente, allanando los derechos de los ciudadanos.

No hay ninguna causa que justifique la quema del monte.

Hace falta, y es absolutamente necesario salir del túnel.

Solo con dar a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César… destruimos a Nerón.

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